Se un erudito, pues tu esfuerzo intelectual rendirá los frutos que anhelas, conociendo, describiendo, guardando y recordando todo aquello que se transforma y que sea inherente a tu especialidad aduanera.
El hombre es dueño de sus propias conductas, elige solo las que medites correctas en la realización de tu trabajo y vela porque trasciendan en el ámbito de las fronteras aduaneras de nuestros países vecinos.
Moralízate, el derecho no puede imponerse a tu virtud decorosa, suprime en la medida de lo factible, los procederes inmorales de tu labor.
Refuta la arbitrariedad, pues esta constituye la rotunda negación a la certeza y seguridad de tu carrera aduanera, tanto en el ámbito de comercio nacional como internacional.
Tu misión dentro del tráfico mercantil internacional, surge como instancia determinadora, de aquello a lo cual el Agente de Aduanas, tiene que atenerse en sus relaciones nacionales y supranacionales.
La diversidad de sentimientos y opiniones, la contrariedad de ideas de tu mandante, de tu colega y de la administración aduanera, acéptalas, aunque no las compartas, aún dentro de la esfera internacional, como fórmulas de la buena vecindad y coexistencia pacifica.
Tu relación para con la administración pública y el Sistema Aduanero es afín; cuando, consideres que la verdad y el derecho te asisten, persiste, reitera, se constante, inténtalo y empéñate por la justicia.
Realiza tu profesión en forma solemne, bríndale seguridad y confianza a esa
técnica y específica labor aduanera, pues es el mejor testimonio, de la
veracidad de tus actos.
Lic. Fernán Valle Dávila
Agente de Aduanas
Cuando, por fin, caigas en cuenta de que eran ufanas tus
manifestaciones de conocedor de la materia; cuando sientas desgarrarte en
inquietud por dominar un campo tan extenso y complejo; cuando notes que el
dinamismo propio de la realidad que sustenta tu especialización, hace que día a
día lo que has aprendido vaya constituyendo historia; y cuando comprendas que la
misma relación íntima que tiene con las demás ramas del quehacer técnico sugiere
que la ciencia de la aduana no es un fin en sí misma, sino parte de un todo que
debe armónicamente lograr el desarrollo social interno y la paz internacional,
sólo entonces tendrás derecho a ser llamado "aduanero".
De nada servirá cuanto has aprendido si no lo reflejas en
realizaciones. Comunica con ahínco tu saber a los demás y a los casos que debas
tramitar o resolver; si no procedes así, cada vez te será más difícil hacer las
cosas o, lo que es peor, hacerlas bien; y si así procedieres contribuirás, desde
cualquier posición que ocupes, a la grandeza de la Patria y a tu propia
tranquilidad interior.
Si estudias y trabajas pensando únicamente en tu beneficio,
correrás en mayor grado el riesgo de caer en las malas tentaciones que por
doquier acechan en el arduo camino de la actividad aduanera. No seas merecedor
del desprecio de los demás ni de la vergüenza de tus hijos
Debes ser leal para con el estado, cuyos controles permiten que
vivas, progreses y seas útil; para con tu cliente, a quien puedes engañar con
facilidad; y para con tus colegas, a los cuales no debes mirar como
adversarios.
Tus actividades estarán siempre rodeadas de profundas
incomprensiones. Frecuentemente serás considerado como un malvado. Persiste en
tus convicciones sin incurrir en terquedad. Trata de sumar otras voluntades a
esas convicciones y luego, haciendo causa común, libra las batallas necesarias
hasta imponerlas
Entre tus principales deberes estará siempre el de analizar: a
las cosas, para aplicarles su justo tratamiento; a las personas, para comprender
cuándo puedes confiar en ellas; y a las instituciones, para saber cómo
mejorarlas.
Constantemente tendrás que tratar con personas de muy variada
índole, quienes acudirán a ti no propiamente porque lo deseen, sino porque las
circunstancias las obligan a ello. La imagen que se llevarán del país y de su
gente dependerá en gran medida de tu buen trato, de tu aspecto personal, de tu
seriedad y, al mismo tiempo, de tu severidad y comprensión. Recuerda que
mientras más deficientes sean los mecanismos y controles aduaneros, el
desarrollo integral cada vez se nos alejará más y se agrandará nuestro
desprestigio en el concierto mundial de naciones.
El concurso de otras personas e instituciones será siempre
indispensable para el cabal desarrollo de la técnica aduanera; tolera su
intervención en la misma medida en que desees que sean respetados los principios
de dicha técnica.
Ten fe en el servicio aduanero, como el más importante para la
salvaguarda permanente de nuestros intereses frente a los de otros países; como
el que permite que las normas nacionales e internacionales sobre circulación de
bienes puedan cumplirse eficazmente; y como el freno apropiado para quien no
reconoce un valor distinto al de su propio enriquecimiento desmedido.
Debes amar tanto tu profesión como para preferirla aunque surjan para ti distintas y más cómodas oportunidades y como para abandonarla cuando sientas que constituyes un obstáculo para su engrandecimiento.
MARCO ANTONIO OSORIO CH.
1976